Te recomendamos Polenta Silvina para tus palitos con parmesano.

· 500 g de caldo de jamón (se puede hacer con otro caldo o con agua)
· 5 g de romero fresco picado
· 125 g de Polenta Silvina
· 100 g de queso parmesano
· ½ cda. de sal
· 1 cda. de aceite de oliva
Poner en una cacerola el caldo a calentar. Mientras tanto, deshojar las ramitas de romero y picarlas más o menos finas para que no se encuentren hojas enteras al degustar la polenta.
Trocear el queso parmesano para molerlo en la procesadora de alimentos o rallarlo con un rallador bien fino.
Cuando el caldo rompa a hervir, verter la polenta en forma de lluvia y añadir el romero y la sal a gusto. La cantidad de sal varía según el caldo utilizado o si se cocina la polenta con agua. Bajar el fuego y mover la polenta con una cuchara de madera o una espátula, añadir el parmesano y continuar cocinando sin dejar de batir, durante cinco o seis minutos.
Antes de retirar del fuego añadir aceite de oliva virgen extra.
Verter la polenta en un molde cuadrado o rectangular, con el que pueda obtenerse una plancha de polenta de un centímetro de grosor aproximadamente. Alisar la superficie y dejar enfriar a temperatura ambiente.
Una vez enfriado, volcar la polenta, cortarla en bastones para tostar. Preparar una sartén o una plancha para tostarlos hasta que estén crujientes, untar el recipiente de cocción con un poco de aceite de oliva virgen extra y poner a fuego fuerte. Dorar los palitos de polenta por todos lados y colocarlos sobre una rejilla para que la humedad no los ablande.
Servir los bastones de polenta crujiente en bandejas o en recipientes adecuados para presentar el aperitivo a tus comensales, servidos recién hechos o una vez fríos.